Parque José Martí de Sola.Sierra de Cubitas, 8 mar.-Siempre te veo allí, sentada, callada, triste, con tu piel tan blanca y tus cabellos rizos, quienes llegan se impresionan, nunca han visto algo igual, sigues con el vestido de seda rojo que cubre todo tu inmenso cuerpo y tu tiara de flores de azar, capaz de crecerte antes las adversidades, como la madre acogiendo en tu seno a todo aquel que te visita, no importa cómo, ni dónde, ni cuándo , ni su raza, credo o religión a la que pertenezca, tampoco importa si es de lejos o de cerca, si viene solo o acompañado, siempre le brindas tu hospitalidad.