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Foto: Cadenagramonte.Foto: Cadenagramonte.Panamá, 12 feb.- La Asociación Martiana de Cubanos Residentes en Panamá (Amcrp) condenó enérgicamente el plan del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, para intentar subvertir el orden en Cuba a través de Internet.

En un mensaje, la Amcrp señaló que de esta manera pretenden enmascarar sus objetivos desestabilizadores tomando en cuenta el amplio acceso a las mismas que está desarrollando la Isla, y buscan así el objetivo de “revertir el sistema político y social, soberana y democráticamente decidido por los cubanos”.

La organización recordó que además en días pasados, en el Senado estadounidense, los legisladores Marco Rubio y Robert Menéndez, de amplio expediente anticubano, dejaron “claras sus intenciones de generar más confusión y tensión” sobre los insólitos ataques acústicos a diplomáticos estadounidenses.

Con ello expusieron que el objetivo de la audiencia sobre el asunto, “no era establecer la verdad, sino imponer por la fuerza y sin evidencia alguna una acusación que no han podido demostrar”, expresó la fuente.

“Ante tales acciones, nuestra organización reafirma su más decidido apoyo al Gobierno y a nuestro pueblo, en la justa lucha por defender nuestra soberanía e independencia”, concluyó el mensaje.

El Departamento de Estado anunció en enero pasado la creación del “Grupo de Tareas de Internet en Cuba, compuesto por representantes del Gobierno de EE.UU. y no gubernamentales, para promover el flujo libre y desregulado de la información en Cuba”.

La constitución pública del denominado grupo ocurrió el pasado miércoles, y entre otros, lo integran la Oficina de Transmisiones a Cuba, la Comisión Federal de Comunicaciones, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) y Freedom House.

Todas esas organizaciones han estado involucradas durante décadas en agresiones radiales, televisivas y de otro tipo, con el fin de derrocar a la Revolución Cubana, en una larga saga iniciada en 1960 con utilización de tecnologías para intentar su objetivo a través de la guerra psicológica, mensajes agresivos y convocatorias a la sedición.

En una reacción al anuncio del gobierno estadounidense, la Cancillería de la isla reiteró la determinación de Cuba a no tolerar ningún tipo de actividad subversiva ni de intromisión en sus asuntos internos y, como país soberano, a continuar defendiéndose y denunciando la naturaleza injerencista de este tipo de acciones. (Cadenagramonte)